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sábado, 16 de agosto de 2014

Metáfora

Los Testamentos Traicionados


Milan Kundera


Metáfora



Toda la frase no es sino una metáfora. 

Nada exige mayor exactitud, por parte de un traductor, que la traducción de una metáfora. 

Ahí es donde se alcanza el corazón mismo de la originalidad poética de un autor. 

La palabra en la que Vialatte falló es ante todo el verbo «hundirse»: «se había hundido tan lejos». 

En el libro de Kafka, K. no se hunde, «está». 

La palabra «hundirse» deforma la metáfora: la vincula de un modo demasiado visual a la acción real (aquel que hace el amor se hunde) y la priva así de sugrado de abstracción (el carácter esencial de la metáfora de Kafka no busca una evocación material, visual, del movimiento amoroso). 

David, que corrige a Vialatte, conserva el mismo verbo: «hundirse». E incluso Lortholary (el más fiel) evita la palabra «estar» y la reemplaza por «avanzar más lejos».


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Raul